Algunas claves para acertar en el e-commerce

Lo reclama el público y lo impone el mercado: si un comercio quiere durar, necesita instalarse en Internet. De hecho, no solo se garantizará la supervivencia (cosa que, hoy por hoy, ya es un premio más que sabroso), sino que también descubrirá que puede llegar a todo el mundo, que dispone de un escaparate infinito.

Por supuesto, meter la cabeza en la jungla del e-commerce exige primero el diseño de un plan de negocio, en el que quedarán definidos aspectos clave de la estrategia de venta online: qué productos se quieren colocar y a qué precio, quién compone la masa de clientes, dónde se encuentran los principales competidores (y qué valores marcarán la diferencia con respecto a ellos), cuáles serán las herramientas para tramitar los pedidos, los cobros, los envíos, los cambios y las devoluciones; cómo se realizará el posicionamiento en la Red, hasta dónde será posible enviar la mercancía, cómo se almacenarán los productos, qué software y qué hardware harán falta para ponerse manos a la obra, qué resultados se esperan… En definitiva: papel, bolígrafo, calculadora y paciencia. Precipitarse y dar cosas por supuestas solo acarrearán problemas.

Evidentemente, la informática juega un papel decisivo en el e-commerce, así que hay que dar con la solución de software que mejor se adapte a las dimensiones de la empresa. Existen programas de menos de 1.000 euros que resultan perfectos para pymes, aunque también es posible diseñar de cero una plataforma, lo que puede disparar su coste. Es imprescindible que la web (incluida su versión móvil y su app, en el caso de que existan) sea intuitiva, que los productos estén clasificados con claridad, que el aspecto resulte atractivo y que el cliente no tenga dudas sobre precios, plazos, impuestos, ofertas y formas de pago. Conviene detenerse en el desarrollo del sistema de registro de los usuarios, en los idiomas de la página y en las estrategias de marketing.

No hay que olvidar que una parte del negocio será tangible, lo que significa que hay que buscar un lugar donde almacenar aquello que se pretende vender, que hay que llevar un control milimétrico del stock y que hay que preparar la mercancía, enviarla, transportarla, recibirla si está defectuosa… Además, es importante que, una vez que la tienda esté en marcha, se trabaje con intensidad en mejorar su posicionamiento en Internet de cara a captar nuevos clientes y que la plataforma cuente con información permanentemente actualizada, no vaya a ser que sigan anunciándose productos ya descatalogados o que sigan apareciendo ofertas caducadas.